Ender Rodríguez: Poema para Naca y José

(Leonora Carrington)



Ríes como cuchillo de melancolía
lloras como destajando un cadillo del sol
hablas como lamiendo las violetas
hueles a sal y sin cadáver
lees a Pizarnik, Plath y Carson,
vacías enseguida todo lo hallado
lo indivisible y ríes
sabes que no desaparecer es estar a solas
bebiéndote cada sabia de verbo
cada llamarada ebria

Miras un "Leonora Carrington"
y descubres que existe el sueño
del portal
donde no volveremos más
porque ya fuimos
su origen

*

Desde un más allá
tu padre no ha vuelto José
se orea

Tu madre tampoco Naca
solo arde
en su aguja de Jesucristo

Los infiernos roban al cielo
lo que sabemos

Yo me intoxico de magnolias
y verbos de ubre agria

Naca se fue adonde no sabemos dónde

José despierta de entre “sus yo” y “sus otros”
no se sabe cuántos son

*

Uno no cuenta sus existencias para evitar
confundir matemáticas con nihilismo o persecución

Las hogueras nunca son las mismas al arder

Le digo a Naca al oído de su laberinto
fuera de sí:

-Solo resta esperar el inicio del inicio
otra vez querida
ya verás que seremos el mismo delirio
del nunca-


Ender Rodríguez (San Cristóbal, 1972). Escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral. Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez - Nuevos idiomas en la creación formato e-book (FEUNET, 2014); Entrecruzamientos (Editorial Académica Española EAE, 2015); Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca – 10 cuentos grotescos (AMAZON, 2017) y Creactivo II (AMAZON, 2017) entre otros publicados en internet y en físico como coautor. Blog

Poemas de Leonardo Alezones Lau

(c) Gary Hodges


Y LA SOGA SE REVENTÓ POR LO MÁS DELGADO

para cuando los perros se soltaron
había comenzado el saqueo
tenían espuma en el hocico
y no ladraban dando aviso alguno antes de morder
en ese momento la ciudad creyó en la rabia
que se purificó con el fuego


*


HAMBRUNA

ensalivar la perla
hasta sentir la república
como un ultraje


*


HIMNO

somos
el pan que maldije
al morder la sacristía

ningún vino se derrama
por nuestra sangre

y de entre nosotros nadie
supo cantar
tan bajo


*


EUTANASIA

nunca sabrás
de qué está hecho el pan de los pobres
cuando se ponga sobre tu mesa
el olvido reverdecerá sobre él
y tendrás por poca su lucha
lo habrás comido y vomitado
sobre sus bocas
que no paran de quejarse
que no paran de mendigar
estarás listo para el desamor
la tristeza y un odio sin razón
casi tan divino como la ignorancia
de saberlos gritando bajo tu almohada


*


SENDERO

un ave proyecta su sombra
sobre el pavimento con su grito
en estos tiempos donde parece que el hombre
tuviese que engañarse para poder vivir
la única verdad es la huida de una rata


*


GUARDA

no se puede suturar
el pus

tampoco coser
la boca de la sirena
que canta para derraparnos

ángel de gasa
tú conoces la historia
de sodoma

dime si a las puertas de esta ciudad
sólo se podrá correr
y disparar


*


HERPES

A Charles Bukowski 


claro qué hay cosas peores que estar solo
recoger colillas de cigarro en la calle
para poder fumar
urinarios contaminados con VPH
hijos con labios leporinos
adictos arrojando jeringas usadas
en las embotelladoras de alimentos
hartos de sus míseros pagos
y condones defectuosos para que sigan naciendo
la vida es descubrir un herpes hurgándonos la nariz
siempre ha sido demasiado tarde


*


VERAZ

la única cosa
que supongo le faltó a mi poesía
fueron reptiles ocupando cuerpos humanos
dejando entrever su verdadera mirada
en las grabaciones del noticiero estelar
para justificar toda conducta destructiva
en el orden del poder

pero aquí les dejo mi más sensato intento
una salamandra estornudando vidrio



Leonardo Alezones La (Valencia, 1983). Poeta y Artista Plástico. Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena 2002-2005. Es autor del poemario “Arcada” publicado dentro de la colección CADA DÍA UN LIBRO por Fundación Editorial El Perro Y La Rana en el año 2007; como galardón en El Certamen Mayor De Las Letras y Las Artes Del Conac. “Amalivaca” en 2012 con Grupo Editorial Negro Sobre Blanco. Para el año 2016 aparece su Plaquette titulada “I.N.R.I.” vía El Sistema Regional De Imprentas Capítulo Carabobo de La Fundación Editorial El Perro Y La Rana. Parte de su obra está representada en revistas como Poesía (UC), Letralia, Stand Up Poetry, Los Poetas Del Cinco y Punto En Línea (UNAM) entre otras. Actualmente alterna su trabajo literario con la elaboración de una serie de pinturas digitales.

Cuatro poemas de Daniel Abrego

[Dániel Taylor]


FOSA COMÚN

Uno siempre es un fantasma
y permanece en el olvido
en la hora más oscura
o entre las revistas y periódicos viejos.
Uno siempre cae,
como caen ciertas palabras
a la ausencia
y de pronto el encierro
es tan parecido a un manicomio.
Uno siempre envidia a las aves
a las siete de la tarde
perdiéndose
entre el cielo dorado y rosa
en dirección al olvido
que es nuestra fosa común.


*


LOS ASTRONAUTAS

Infame y estúpido
con locura entre los dedos
quiero que mi generación arda:
las palabras serán el fuego
y nuestros sexos la gasolina.
En la oscuridad infinita
veo fosfenos y rostros,
rostros de muertos,
astronautas que siguen vagando
y vagarán por siempre en el espacio.
Sueños donde no pasa nada
pero despierto con quemaduras.
No sabré nunca
-ni quiero enterarme-
cuando esté vagando en el cosmos
y ya nadie piense en mí.


*


NAUSEABUNDO

Para sentir el sabor de la muerte injusta
basta con acercar la nariz
a cualquier parte de la ciudad.
No huele a asfalto,
el aire posee el sabor ferroso
de la sangre.


*


ÁCIDO

La ciudad le pertenece a los androides
no a nosotros que caminamos desnudos
sobre el asfalto húmedo de la madrugada.
Ya no creemos en el ruido,
somos cascajos, nada nos pertenece.
Estamos perdidos en la ciudad.



Daniel Abrego (2000, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México), aprendiz de cineasta, estudiante de Artes Visuales. Ha publicado Desmadre Intergaláctico (2016, Ediciones Maleta Ilegal) y Vómito de letras (2016, Pachuk Cartonera).

Seis poemas de Árbol genealógico, de Julio Tizzani

[Monica Rohan]


En mi familia siempre hubo guerras
       Silenciosas
                           Largas
Al terminarse todos se alegraban
Ya era tarde    para mí
Apilado en un montón de cadáveres


*


En el mismo espejo donde dejé mi máscara
                                                             [y mis dedos
Mi abuela la clarividente asustada sabía que
iba a repetir hábitos en cualquier circunstancia
Que me quedaría esperándola en su resurrección de alas frías
En un momento en que los perros ladraban
demasiado y yo negaba mis oídos a la premonición
Estaba claro
Me saldría espuma por la boca
Me rozarías con agua bendita
Vomitarías ataduras
Consultarías al decálogo de Aries tocándome
la frente
Tenía fiebre, abuela
Debí saberlo, que al llegar al mismo suelo
que el tuyo me temblaría todo
La premonición seguía su curso
Santifícame para siempre
Sobre una mortaja verde
Santifícame para siempre
Con un plato lleno de moscas
Tiento tu última letanía.


*


Llevas piedras porosas en tu estómago y eres la hija de Olokun, mi hermana. Te acordarás de los días de persignaciones antes del desayuno, el almuerzo y la cena. Casi ciego puse en claro mi náusea, que nadie te vea el pliegue. La flatulencia saca de adentro secuelas colgantes. Hermana, los dientes no nos sobran, son las 8 p.m. y no ha muerto la mosca; ronda en los siete platos de sopa. Te serví mi carroña pulida y añejada porque de nuestra madre sólo escuchamos sus tripas. Ella no tiene la culpa pero fue la primera en servirnos una mesa de patas anchas, sal y aire, espantando las ansias hasta el otro día. Permíteme, por favor, restaurar mi fuerza para golpearte, hermana, justo en la boca. Que el golpe desuelle tu estómago, para que de una vez por todas se te quite el hambre.


*


La infancia me arrancó las manos
No pude juntarlas de nuevo delante de dios
Vuelvo a ella de vez en cuando
Vuelvo a ella con mis primos
Entre orinas y saliva
Jugamos en esta dirección cansada
               Primos
                           Yo sabía que eran muertos
Porque ya no podían inventar juegos
Ay
Mi infancia
De ella aprendí mi primer hábito
              El encierro


*


Sufrí una muerte              amable
                                         Rapidísima
                                         Para transformarme
                                                                      [en árbol
Y ser incapaz de darle sombra a alguien.



*



Tengo dos semillas que me dio mi padre
Las guardo debajo de mis párpados
Van en sentido retrógrado, hasta volverse
                                             [una célula imprecisa
He sido obligado a respirar despacio, a torcerle
el decimotercer lazo a la muerte
Mi soledad es un mundo de pájaros
Tengo la tercera costilla rota
La atmósfera me aplasta
La delgadez me acuna
La inmortalidad no se ha llevado mi memoria
Mi raza está diluida en pena
El hilo de mi descendencia me sigue desde lejos
Nací en aquelarre
Leche negra me fortificó
No hago más que gritar augurios
No puedo caminar erguido, no puedo
Mi hermana fue concebida en luna menguante
Mientras a mí me criaban los lobos
Mi sendero no es claro, está tibio
Y la sumisión me congela…


Julio Tizzani (Falcón, 1990). Médico Cirujano. Autor del libro Árbol Genealógico (Editorial Palindromus, 2018). Sus poemas han sido publicados en diversos portales literarios, entre estos: Revista Letralia y Revista Grifo. Actualmente vive en el sur de Chile.

Primer y segundo día, de Julieta Vivas

(Egon Schiele)


El primer día

Cuando me dijeron que venía la muerte no les creí, pensé que la vida era eterna, porque podía ver mis venas como se alzaban con el azul del cielo.
Era inalcanzable en el vuelo.
Luego de un tiempo prudente se sentó en mis sueños y se llevó a dos personas en mi niñez, me arrebató la eternidad que se puede conseguir en las pequeñas comisuras de los labios.
Me rompí sin saberlo.
Y siguió regresando, aparecía en la televisión, en la escuela, en la cuadra por donde jugaba bicicleta, en los amigos de mis padres, luego en mis mascotas y en mi bachiderato, hasta que me rendí.
Hablé sin ser escuchada.
Por unos años seguía apareciendo sólo en la tele, no toco más mi efímera vista.
Había guardado reposo, hasta que llegó la noche y ella con el día.
Rondó mucho a la semilla de alguien, que estaba a dos centímetros de mi corazón pero a varios kilómetros de distancia.
Se lo llevó y yo no pude abrazar su dolor.
Esta es la única forma de abrazar, la muerte no puede ser combatida, pero sí puede ser opacada con la poesía .
Escribí y pude volver alcanzar los abrazos que no pude dar.


*


Segundo día

La vez que pisé suelo en el exterior
Había sangrado tanto que pensé que mi corazón bombardeaba muy lento, más que las manillas del reloj que andaba con los segundos al revés desde el año pasado, olvidaste repararlo.
Había tirado toda la piel marchita que tenía para quitarme el miedo de andar sola, y estaba con todas las heridas a plena luz del día y recibiendo todo el sereno en plena luna llena.
Y no se diga de las manos, venían agrietadas como el techo que prometieron reparar, ese de aquella casa donde te raspaste las rodillas por primera vez y comiste el mejor arroz con pollo que tu mamá te preparaba para tus cumpleaños. Extraño su sabor.
El mundo ya no me hace sentir tan pequeña cuando recuerdo y regreso a esto, porque después de lo dicho, no hay nada que se pueda comparar.


Julieta Vivas (Táchira, 1994). Estudiante de Letras Hispanoamericana y Venezolana en la Universidad de los Andes. Me han publicado en revistas como ERRR- Magazine y Digo.palabra.txt. He colaborado en recitales de Purpura Poesía en San Cristóbal –Táchira.

Tres poemas de Jonatán Reyes

Valerie Hammond

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re-creación de mi ser
alinear mis píxeles/ amasar mis circuitos

recortar mis contornos
arreglar el carmesí plaga
de las pupilas

atenuar las manchas polarizadas
del rostro/ corregir el pasado
estupefacto en mis labios
(esa mueca miserable
de tardía ultratumba)

revivirme a la fuerza
exhumar el oleaje de mi cuerpo
las secuelas que no cesan de vibrar

tenderme al sol para que escurran mis aceites
y desenrosque el tiempo de mis huesos

(el sol tuesta el alma
y desordena las cicatrices)

ya cuando escurra la muerte
de mi cuerpo
me exprimo para que eche
todos mis colores
y caigan todas las cáscaras

(el bermellón, por ejemplo
es incienso en las heridas)

así lo mortecino derramado
fertilice la tierra

mientras/ susurro bajo/ hablo amor/
hablo tenue

*

0000.2

delineo con mis declives un idioma sepulcro
tal engancha diámetro claustro de mi otredad

deforme de qué manera cielo anochecido mi
dorso espacio blanco no difiere entreabre una

casa pálida de mí empantanada en sus raíces
del extremo intrincada bajo fondo los ídolos

retuercen su arcilla tan de mis fetiches ícono
adulterado por la sobriedad traza destello tú

océano sino digo refleja algoritmo tu trenza
larga y penumbra me desenreda en ti circundo

aun con mi cuerpo entumecido aquí origen es
rasgar la sombra revés fértil es sonido blanco


*

INTRO

la palabra descascarar es un idioma. es pulpa abstracta
píxel, frecuencia, liquen, ataraxia. cuando se cae la cáscara
rezuma otro ser, virtual. germinar es arrancarse de raíz una
extensión miserable del cuerpo


Jonatán Reyes (San Juan, Puerto Rico, 1984). Ha publicado varios libros, entre ellos: Filmina (finalista del premio internacional de poesía Pilar Fernández Labrador, 2016), y Perdíamos la gracia y el verano (2017). Parte de su poesía ha sido en diversas revistas internacionales de literatura y poesía, de países como, Colombia, Argentina, Venezuela, España, Grecia, Italia, Brasil, Ecuador, Estados Unidos, Chile, Bolivia y México. Su poesía ha sido traducida al italiano, griego, inglés y portugués.

Contra el olvido: Diez poemas de Hanni Ossott

(Greg Dunn)

Hasta que llegue el dia y huyan las sombras

Memoria de la tierra

Lento, muy lento se teje la trama del agua de la fuente
suavemente se prepara cada vez, cada vez la misma caída
Lento arde la milenaria cacerola sobre los hondos fuegos
y otra vez, obstinada, la antigua insistencia

Nada nuevo para decir, nada extraño que anunciar.

En el más viejo cuaderno, lleno de borrones y sin cuentas nuevas
                  la repetición del arcaico cuerpo
                  hojas allí
                  flores, vientres, deseos, impulso
                  y el amor que es crimen, sangre y celebración
                  lo mismo abismándose en lo mismo

Horror cuánto odio
Horror cuánto celo
Horror cuánto ahorro

                  Abajo, muy por debajo, en lo remoto
                  inmortal
                  el tejido circular
                  el vientre único
                  la herida que es presencia haciendo presente
                  Abajo y adentro
                  la vida ciega
                  las vísceras de la fuente

Nutricia inmortalidad, el amor nos desgarra
                  «adónde voy»
                  «adónde voy»

Soy una trayectoria, la mido a diario, la comparo, la presento.
Soy contra el letargo, me opongo, realizo.

La aguja cede, se comba, tiempla el hilo, tuerce la curva final
Circular es el repaso de la memoria, atento a la repetición.

El mismo dibujo, la misma historia
                    fluyen

En lo hondo tierra madre
el volcán, la lava, la quema, el quehacer
una y utra vez, siempre lo mismo

La abuela teje sin piedad
Tierra, memoria de la tierra, reiteración de hoja, árbol, fuente
sangrados, desangres, aguaderos
Hondo se mueve el pez, Némesis
centro de aguas
hondo se despliega el inmortal cuaderno
             sucio, tachado, rectificado
hondo se deshace el vivir

«Yo me distraigo con una pequeña visión en el camino,
yo me distraigo entre tu reiterado énfasis»

Se vacía y se llena el bastidor... Yo bordo sobre él mis matices...
no ya un rostro... sólo fulgores, rastros

El guego inicial cunde, incisivo, nos repone a la única memoria
centro de oscuridad.
Cedo, cedo a diario, también tú y los otros
secretamente, en la intimidad, porque avergüenza
                     —da pena tanto perder y enriquecerse.


*


Lo cotidiano

Hemos visto modos, movimientos, gestos muy breves
         la infinita circulación de instantes
Hemos andado por calles que un día aparecen luminosas
         y otras alcanzadas por la opacidad
Hemos percibido el temblor,  la presencia inminente
         de aquello que va haciéndose
         conservándose como cosa o hálito
Hemos visto hombres, casas, tierras, no del todo comprensibles
         hemos sido extrañados
         puestos a un lado
         por lo nuevo y lo raro
Hemos inventado formas de amor para atacar lo solo
Hemos bebido con placer puesto que no nos está negada la fiesta
                   —la necesaria fiesta aún desde la precariedad
Respiración nos circunda
                   y poseemos ojos para mirar lo innumerable
                   ojos del alma
                   capaces de contener heridas y noticias
De realidad estamos inundados
             hay una montaña que nos atraviesa
             hay un ruido golpeante de mar
             hay siempre en nosotros un vestigio, una huella
             ferviente
             animal
             vibrante
Eternidad de ser se anda entre nosotros
             río siempre sonoro
             fuente siempre encendida
             apego a saber que algo, alguien, sea una cosa
             querencia a una forma
Y decimos esto es, y lo llenamos
             no importa de qué suposiciones
Hay lo posible: el azul del cielo
                       la calle los muros
                       los sueños
                       las cosas ahí
                       asaltando con su presencia.

Ah rara brevedad, de tu misterio y tu goce no queremos la vacancia
¿A qué se podrá después decir: he visto, he palpado?
¿Quién hará de nosotros la otra historia?

Hemos visto querellas
                       casas en fuego
bibliotecas que acumulan sudor de presencia
                       documentos insuficientes
                       apócrifos inútiles
                                                 excusas
Hemos dicho haber visto el fluir y lo estable
          poseemos datos claros de cada movimiento
          también en nosotros se anda la precaución
          edificada por la memoria
          la experiencia de antiguos dolientes

Ah oscuridad... y queremos llevar hacia ti el jardín
                                                      la casa
                                                      la corriente
                                     la luz que ilumina la habitación.

¿A qué podremos decir que hemos visto?


Espacios para decir lo mismo

Por eso ahora y aquí

Por eso ahora y aquí, en estas habitaciones, solemos codificar nuestros vacíos

Cuerpo: no sabemos de ti porque en este exceso lo hemos dado
Mira:  ahora escuchas otras habitaciones
           sueños sin luz
           únicamente de viento
allí, en esas regiones de escasos otros cuerpos menos excedidos y dichoss
Cuerpo ahora en unas manos otras que esperan resurrecciones en hechos tangibles y sólidos

Cuerpo hoy en manos que amasan transformaciones
manos de deseo siempre aplazado para lo que tal vez nunca vendrá

(Avergüenza este lujo de conocer la dispersión
Ante aquellos
                   para quienes una tarde es un reloj y una línea recta que
debr ser cumplida «a cabalidad»
Tampoco el medio favorece: decirlo. ¿Acaso no se está diciendo desde siempre?
                   Desde ese primer rostro volcado sobre texturas admirables
                   o sobre tros rostros)

Nuestro tiempo contado en años, codificado en inmensidad,
antepuesto a esa otra inmensidad largamente deseada
                                                 revestida
                                                 de mil distintos lenguajes

Y todavía
permanece
un hombre solo en una habitación vacía
aterrado
hecho de palabras siempre devueltas


Cielo, tu arco grande


Una memoria

Viene, viene
y es lo mismo, se devuelve
son las mismas palabras, miedo
enumeraciones que llegan de atrás
el aguamanil, el platero, la joya
las sábanas de seda de un egipcio.

La platabanda cayendo con la lluvia
                       y el desastre...

Viene
         se viene diciendo
         desde hace largo, adentro
         ya casi sin premuras
                  cantinela de amor

Viene, salta y golpea
                       Dicho
                       Proferir
                       Llanto

Y tú lo sientes, en la piel
                    repetitivo

                       entre poro y poro
                                de alma

erizándote
         para que recuerdes
         para que recuerdes y sepas

         Es el canto

         La canción
         La escuchada siempre
                       entre resquicios
Siempre una y otra vez
         fastidiosa insistente

Hasta que se va.


Formas en el sueño figuran infinitos


Deseo repartir esta memoria que me dirige a otras estaciones.
Si una mañana, sobre puentes y avisos luminosos, juego
a unas manos de cinco años atrás, tengo el valor de entregarlas en
cualquier confitería: tiempo de desperdiciar el Tiempo.
Esta tarde he vendido hasta la última palabra y ahora atesoro
vacuidades.
Si las cosas brillan o dejan de brillar, apenas logro distinguirlo

Atravieso un sonido único de trompeta para borrar toda sensación

El hilo que me ata a la realidad son los gritos de una conserje
cuando llega el basurero. Y esta tristeza de auera hacia adentro,
como venida. Y los dibujos de paredes viejas contanto,
pálidas de esperar la lluvia.

¿O es que esperaban lo contrario?
¿acaso es natural este mutismo?

También estos pliegues de cemento preguntan


*


El tiempo de pasar pasa como cualquier hoja
                         Todas las mañanas
              Para caer
                        sobre cualquiera de los lados
              y en los bordes
              de alguna puerta
                                    Tal vez
              abra de nuevo la posibilidad
              de ese esplendor
Allí y no en otra parte están las cosas
subsanan las heridas de sus nombres devueltos

Y es un viaje eterno
para tocarlas
                    Tal vez


*


Después reconoces y recuerdas donde hallar el cielo

En cualquier estación permanece
                 sólo para ver
                 y nombrar que pueden existir cosas brillantes

Estallan en la falacia
                 y este juego iluso también permanece
                 sobre todos los rostros

                 Hace temblar los asideros

Debe decirse vuelo en lo inmóvil
                 y nada como todo puede avenirse en cada quien
                 y todo se devuelve
                 a sí


Formas en el sueño figuran infinitos


El obstinado empeño

Magnificente y luminoso es este empeño. Mil brazos tensos, innumerables
fuerzas. Hilos que cruzan una calle y la juntan a otra. Miradas
aferradas a un resquicio. Intensidad. Encuentros. Abandonos.

Y el ruido expande sobre la atmósfera su cuerpo. Es gris, es pardo.
Es denso para quien desee penetrarlo. Concentrado acumula los gritos
y la voz siempre aplazada. Sobre las edificaciones y sobre los árboles,
más alto aun que la cumbre de una montaña, espeso y vibrante, el ruido...
toda nuestra tensión allí acumulada...
Los rezos, la piedad, la petición última todavía no hecha lenguaje
Allí a convocatoria, y el recuerdo; los bordes de un rostro apenas dibujado
Y la conversión, y naturalmente, la duda, el equívoco
También lo ahora pétreo
todos los antiguos libros ahora deshojados
y del paso de otros hombres ni un encuentro ninguna memoria
apenas vestigios inconclusos,

El ruido: esa aspiración a sobrevivir
Y la página todavía prearia, la llena de aberturas, la incendiada
en la vejez

Colmada, llena, sólida está la atmósfera
a través de las ventanas corren y se devuelven en magnífico intercambio
las señales de los vivos y de sus fuerzas; y allí también algo de
aquellos sustraídos al espectáculo

Escucha la antigua voz, ella viene ahora a asegurar el caer:
esa extraña desvetaja, irracional incomprensible hoy, que signa el
estar aquí. La voz, aquella aminorada en el ritmo, escasamente audible
y sin embargo viene, cuida y protege el doloroso descenso...

Y allí donde ella sume en hondura las cosas las deshabita,
en ausencia, vacía y desaloha lo amable.

Pero si en redención no hay dioses, hay un resquicio, un pedazo de
barro adherido a cualquier espacio para llevarnos atrás y adentro,
para decir: He allado lo más propio de mi geografía, se diluye, sí,
se ensombrece cada vez más pero mi brazo se tensa para recuperar el
dibujo de una forma
Y surgen entonces los perfiles de un techo desmembrado y la silueta
de otro erigido, y luego su caída, y luego el erigir... No importa ya
el techo.

Los rostros se suceden, las casas se suceden... Mudanza

Y los hombres reciben viga sobre viga
y adentro, en el fondo de la teierra, se excavan aberturas para sostener
lo habitable, para permitir el cuadro en la pared, el olor, un pedazo
de tela sobre una mesa.

Entre el espesor de las cosas, sobre la solidez de los cuerpos, viajan
los otros: objetos olvidados, gestos, un mirar incompleto que en desvío
señaló una reja. También allí, en desesperada conservación del recuerdo
se asienta una forma de asumir un traje a cuya adecuación exigimos la
presencia de los otros.

La unidad de los olores y la desarmonía... todo
                allí preparado para la futura  acción
                Y esto hace compacta la tierra
                Peso que activa nuestra decisión. Gravitar.
                Empeño en el proseguir
Y el nudo, esa piedra dura e inevitable que concentra los matices.
Memoria para la esperanza, como si siempre tuviésemos que regresar allí:
centro extraño, inabordable enteramente, propio para todos los regresos,
nudo que ata a lo pripio. Isla. Extraña suerte de atadura que obliga a
volver, como si allí aguardara un origen, inicio de una historia escasamente
conocida. Como si hubiese un principio, una letra inicial que incida sobre
los futuros caminos.

Es ese empezar desde ahí quien permite la elección de una instancia
Es el comienzo que da acceso entre la innumerable condensación de formas,
a un rostro, a un estar...
        Terner un rostro:
        arquitectura de la obstinación y de la desgarradura
        dibujo para un instante
        Tener a la mano la piedra dura, el centro,
        escindirla o no
        pero tenerla
        contra lo fragmentario.


Cielo, tu arco grande


Quise mi casa
       aun en medio de la disolución y de la quiebra.
Sus ritmos se acrecientan en mí
       cada cosa allí es sagrada
               para mi única memoria.

Soy la casa
           sus sombras
           sus dolores.

Entera mi persona se ha hecho de ella.

Poseo una identidad
                                 un límite
                                 un cuerpo
                                 una estructura en temblor.


*


Ahora que esa casa vuelve a mí
                       entera
por lo que ahora pierdo
por lo que gano en la reconstrucción
                          veo mi infancia
                          y la aojo
                  en el cántaro de mi alma
                para ser lo mismo y otra.

Ella está aquí, nutriendo
                      regando
                       cada cosa que sé.

Realmente allí
                  casi no hubo orfandad
                  sino riqueza.


Hanni Ossott (Caracas, 1946 - 2002). Poeta, ensayista y traductora venezolana. Trabajó como profesora de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Publicó una extensa obra poética —diez poemarios: Espacios para decir lo mismo (1974), Espacios en disolución (1976), Formas en el sueño figuran infinitos (1976), Espacios de ausencia y de luz (1982), Hasta que llegue el día y huyan las sombras (1983), Plegarias y penumbras (1986), El reino donde la noche se abre (1987), Cielo, tu arco grande (1989), Casa de agua y de sombras (1992) y El circo roto (1996).—, traducciones —D.H. Lawrence, RM. Rilke y Emily Dickinson—, asi como ensayos sobre la experiencia poética y la poesía; en España y en Venezuela también se ha publicado antologías de su obra.  Los textos presentados en esta selección forman parte del libro Obras completas (bid & co, 2008).

Tres poemas de Emilia Lee

(Maya Beano)


Oración

Quisiera arrancarle la epidermis a la ciudad
esa hosca, agrietada y espinada
lavar del asfalto el inocente carmesí
arrancar de sus ojos los lentes oscuros
para que el sol se pasee por sus callejones y pórticos

Desterrar la sordidez de sus rincones
la inmundicia de su boca
y el pubis que se pasea impúdico
bajo la luz gastada de las farolas
en lo alto de la noche

Quisiera silenciar las ambulancias
que veloces trasgreden los semáforos
en el intento de impedir que se escape
el último hálito
mutilar las manos de los anónimos sembradores de mendigos
de los profanadores de templos
que subastan cuerpos al mejor postor
y convierten en muecas
las sonrisas infantiles

Quisiera expropiar a los ladrones de sueños
a los políticos y a los poderosos del planeta
que hacen festín con la moneda corriente
a los vendedores de ilusiones fugaces
que prometen paz y negocian con el hambre

Borrar las visiones que destierran el futuro
de los ojos de los jóvenes alucinados con crack
las fronteras y la explotación de la ignorancia en sus riberas
"ganancia" para los botas brutas de uniformes verdes

Darle cuerda en reverso al reloj
y ver al despertar sus manecillas volar en elipses
                                                                      espirales

Sin consumo de las horas ni los minutos
aunque la luna ritme de menguante a llena
                                                                   y el sol siga saliendo para todos


*


Llueve sobre mojado

El mundo bipolar ahora es globalizado
el "sistema" continúa reclutando ganado
Love&Peace la más grande de las utopías
y los gays, chivos expiatorios de todo lo malo
vivimos en una sociedad excelsamente hipócrita

Muchos creemos aún en las alucinaciones de Lennon:
               ¡Imagine, Lucy is in the sky with diamonds!
Marilyn sigue siendo la más amada
y el gran logro de la era tecnológica:
                                                   estar i n c o m u n i c a d o s
Los hombres en su afán metrosexual, se han vuelto varones caricaturizados
de desodorizadas pieles lampiñas que desorientan al instinto
las mujeres ajustadas a la moda, cultoras de la apariencia y el qué dirán
olvidando su identidad, se parecen más a un marshmallows

Los Políticos, grandes depredadores de este tiempo
solo dejan caca a su paso
los violadores siguen absueltos, los delincuentes vulneran con metrallas y granadas

El Papa insiste en que el Amor es el Gran Poder de Dios

Mientras tanto, Alicia sigue masturbándose detrás del espejo
y tsunamis y terremotos quieren hacernos entender cuán equivocados estamos

Seguimos sin saber quiénes somos, mucho menos para dónde vamos

El Sol sigue ahí como un soldado
la Luna crece, se plena y mengua
no terminamos de ponernos de acuerdo, aunque a ello estemos condenados
... Bla, bla, bla, bla, bla
sigue lloviendo sobre mojado.


*


Se llamaba Luna

Yace ahí, naturaleza muerta sobre los adoquines
una mancha de hemoglobina rota, desparramada
oxidándose bajo los rayos del sol
- Se llamaba Luna, dice alguien como testigo
entre la muchedumbre curiosa.
Al fondo suenan las sirenas
y esa sensación de incertidumbre se pega al aire
a los postes de la calle, al semáforo y a las aceras.
Se respira una atmósfera alucinada
dormitada en el sopor de la costumbre
de lo extraordinario vuelto cotidianidad.


Emilia Lee (Maracay, 1964). Médico egresada de la  Universidad de Carabobo, especialista en Medicina Ocupacional y Medicina Tradicional China, Coach y PNL Practitioner Certificación Internacional. Actualmente directora y desarrolladora del Programa de Salud Entrenamiento Saludable para el abordaje integral del paciente crónico con herramientas de Coaching y PNL.Participó en talleres de Poesía dictados por Ramón Ordaz y Rodolfo Rodríguez patrocinados por La Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, en la isla de Margarita. En septiembre de 2012 organizó el Primer Encuentro Intercontinental del Club de las Poetisas, comunidad poética del Facebook de la cual fue integrante. En la actualidad forma parte del círculo de Poesía femenina Mujeres en Verso isla de Margarita junto a la poeta Magaly Salazar Sanabria participando en eventos culturales poéticos-musicales en la región insular desde el año 2013. Sus textos han sido publicados en los portales literarios El Faro de Chile, Poetas Hispanos, Poetas del Mundo, Poemas del Alma, y Circulo Latinoamericano de Escritores. Actualmente lleva los portales Vuelos de dragón y La mujer de abril.

Cuatro poemas de Enmanuel Núñez

(Kyle Thompson)

I
soy un viejo insomnio
hundido en la nostalgia

mi nombre ha sido esa cosa
que uso para habitarme.

Uso la cadencia oxidada de mis letras
como pretexto para prolongarme
como pretexto para alargar esta vida pasada

cíclica/oblicua/ovalada

mi cuerpo ha caído en este vacío
hurgando la tierra

raíces vencidas de mi comienzo

*


9

Bajo la mancha de acuarela
corre
como un eco distorsionado

MI salvación.

a Lula, infinitas gracias.
Mérida, 2017


*


Composición

He sido parido por el fuego.


Mi nombre se ha compuesto de la ceniza
distante/imperecedera/humilde
del fénix.

No sé cuánto de llama tengo
cuanto de chispa
si acaso Ardo
como las Venus en mercurio
como la pregunta
sencilla. Callada.

Sólo sé que me han parido a la intemperie
cubierto por las llamas del mundo
por su magma.

Estoy seguro de que mi madre
es un perpetuo incendio
que se extiende por la tierra
ascendiendo como finos hilos de agua
*por los pechos abiertos
*por las venas dilatadas
*por las vértebras polvorosas

de este cuerpo que no me pertenece
que se marcha a la obscuridad.


*


Tengo la fuerza de una luciérnaga herida
soy un descenso de electrones
de caracoles
que han hecho mi piel
el laberinto marítimo de la despedida.

Me ahogo.

Soy un océano vacío de esperanza
la fe se ha esfumado de mi nacimiento
de mi vida.
Me asusta el fuego que me rodea
los truenos van silenciando
poco a
poco
mi alteridad.
No me encuentro.
El golpe que me he dado contra los árboles
me ha dormido

Todo para confirmar que el silencio es una forma líquida de mi padre
de MÍ.

Que la palabra es una cárcel para el sentido común de los mortales
que los mortales carecen de palabras del sueño seguro
que carezco de sentido común y soy morta
como una existencia rota
entre claveles

Y
que a pesar de haber llegado al mundo
dentro de un suspiro
conozco más de una constelación de luciérnagas
Nunca conocí el tacto ajeno.
Cada forma que intentó palparme se quedó en etereidad
nada fue capaz
de sentirme
como mi YOEDAD me sentía
era polvo
magma
ceniza húmeda.

Las estratosferas no conocían su llanto desesperado


hasta el día en que arribó
y todo fue big bang
gravedad quasariana
nebulosas clandestinas
primavera plutónica

paz

de los girasoles que arden con la melancolía de los araguaneyes
que gimen con la tranquilidad de los bucares ardiendo
/ardiendo/ardiendo/ardiendo

Enmanuel Núñez (Trujillo, 1996). Escritor y estudiante de Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la Universidad de los Andes. Ganador del VIII Concurso de Narrativa Joven Gustavo Díaz Solís con el relato “La Toma” (2017). Ganador de mención publicación en el II Concurso Nacional de Poesía Joven Rafael Cadenas (2017). Ganador del segundo lugar en las VIII Jornadas de Creación Literaria de la Universidad de Los Andes. Sus publicaciones aparecen en la revista digital Letralia, Antología Diver-s- edad(es) (2016), I Antología de micropoemas “Queridos Fantasmas” (España 2015), y I Antología de micropoemas “Nuestros Mayores” (España 2015).

Tres poemas de Anatomía del grito, Daniel Arella

(Arthur Rackham)

Estás sombrío

Poema
Estás más muerto que un santo 

            Poema 

Estás aguantando las lágrimas 

                        Poema 

Estás tronado en los árboles
 
                                    Poema 

Estás mentando madre a los cuervos 

                                                        Poema 

Estás asfixiando la luz del lunes 

                                                                          Poema 

Estás murmurando canciones de amor que nadie recuerda 

                                                                                                    Poema 

Estás violentando la blancura del ángel 

                                                                              Poema 

Estás volao partiéndote la crisma en el aire 

                                                                  Poema 

Estás cristal estás diamante 

                                                    Poema 

Estás embrujado caballo tormento del camino 

                                    Poema 

Estás plagado de dioses falsos: Poema: Ormún, Oñul, Azesal 

                      Poema 

Estas mierato cándido del fuero 

Poema 

Estás roncando la suerte del vendaval 

            Poema 

Estás olvido mariése calápida fugaz 

                        Poema 

Estás rotao laminio luminia delirio togonal 

                        Poema 

Estás sembrado Estás pal perro 

Estás de Sal


[Leonardo Lumen. “Coronación del Pico Bolívar en Yagé.
4978, 4 versos de altura”; 1: 00 p.m., 04 de junio del 2015 /Brasil]


*


En el precipicio del delirio lunas muertas escarban luz entre tus piernas
Sobre la arena un eclipse arranca de la hierba los minerales del sonido
Perfecta y arisca conseguiste verter el mundo en el espacio anterior a mis ojos
Silencio magia despierta flores oídos concéntricos
Espuma adivina sed del inicio andares vespertinos del templo
¡Cuando me ilumino así          si sabré yo que la carne es nube!
Desplegada sobre vientre hasta fin de marrucosa jacía
            Cuando volé de salta mía, por ti, ante miradas ánimas culeonas,
culeonsísimas, esperando el degolle
                                               La suma de sus trampas/ perpetradas
saladas, sangradas, por fin, hasta vencerme, ¡Oh, de cadencia y murial!
Santa pasión nervios enconados, encontrados/ nervios afilados por la trona
Afilados por la jauría de los estipes
borboteando en la coronilla de aquel santo presentido en tu mano
afilados hasta la hojilla de las estrellas mudas

Aquí crecen sinuosos despertares de simios ruinarios /bichos genitales oriundos
Aquí crece el delirio como árbol grande
Aquí crece ese clítoris /solo/ flotando como niño Jesús diminuto jugando a ser semilla
frente a su madre
¡Oh, cápsula rosada en donde el Principito maneja para ser lunar azul de la rosa!

Parricida, aúllame el clamor, que nunca acaba, que aquí los huevos se me derriten
Aquí el tormento es jardín manoseado y la dicha de librar la pena se me enjura

Violaste la culpa frente a niños relámpagos
babeando los huevos figurados después del martirio
Y si esta cabeza no es nido de culebras no es nada
es piedra donde se afila ese cuchillo tuyo
/mentida en el pozo/
acontecido de la piedra no puedo parar
de su soldadura de gérmenes fosfénicos–miríapodos–festivos
capaces de enaltecer la tuya pronta se me derrite el semen de las colubias
no puedo dejar de mirar en las columpias–ejércitas –columpias –de –verdad
groera puilgaba que pasó cuando men esta ciénaga
esta verdad de jillares prometidas/ millares de sorpresas
unas detrás de otras de piano constelado
así muiraré la canción de los vasos de los guijarros de los bichos
                                   mirará los ojos de gallos alfajores derretidos sobre el acoso de ser un 
delfado afán de promesa de kilo
ansiosos
luz final delicia capitulemos la muerte de la escala
la anaconda me desierta la voz           me calumnia su afán de vender mi viril espontaneidad
para lo muerto
para la electricidad de lo espeluznante recién nacido
en las manos del niño vivo
                                    por mis manos crecido
                                    por mis manos crecido
                      por mí quién sabe bendición de entonces
en tonalidades vinculantes de sangre viole
verdad /delicia del río
                       de arteria bajando atravesando el hombre de norte a sur de oeste a este
            de plano vencer la muerte
                       despacio
            como andrógino acariciando con su soledad el rocío del prado

                                                                 [Leonardo Lumen. La Nada Desnuda; 
3: 01 a.m., 8 de diciembre del 2015 /Colombia]


*

Escribir poemas es dar la cara 
Pero un poema no es todavía un rostro 
Y si es verdad que al loco lo traiciona el rostro 
Al poema lo traiciona la cara 
Y al loco lo traiciona el poema 
Y el poema los traiciona a todos 
El poema es cara o cara, no hay azar, eso es todo 
Cada arruga de ese rostro es un verso de ese poema 
Cada cicatriz de ese rostro en un verso de ese poema 
Cada marca de dolor de ese rostro es un verso de ese poema 
Cada cortada de ese rostro es un verso de este poema 
La nada no es la resignación perfecta 
La nada es la perfecta responsabilidad 
Nada de blanca ceniza 
Nube de amor sin soledad 
Perdida en la miel 
Es luz anterior a la luz 
No es ausencia 
Una colmena de relámpagos
Un cielo hecho de tierra
Es el espíritu que se hizo cuerpo y memoria para esperarte
     

[Antón Zsü. Monstruosidad de cielo en las cosas tilas;
6:20 a.m., 11 de abril del 2025 /Suiza]


                                               
Daniel Arella (Caracas, 1988). Poeta, narrador y ensayista. Licenciado en Letras mención Lengua y literatura Hispanoamericana y Venezolana por la Universidad de Los Andes. Tesista de la Maestría de filosofía por la misma casa de estudios. Ha publicado el poemario Al fondo de la transparencia (Editorial el perro y la rana, 2012); El loco de Ejido (plaquette Colección de poesía naciente venezolana Ojos de videotape lospoetasdelcinco editora, Santiago de Chile, diciembre, 2013). Ha sido merecedor en dos oportunidades (2009 y 2016) del Primer lugar del Premio DAES de literatura en la mención cuento (Universidad de Los Andes). En el 2015 recibió el XIX Premio Iberoamericano de Poesía por Concurso “Ciro Mendía” (Casa Municipal de la Cultura del Municipio de Caldas Departamento de Antioquia, Colombia) con su poemario Anatomía del grito. Poemas, cuentos y ensayos suyos han sido publicados en varias páginas webs y revistas digitales nacionales como internacionales: Cantera, Revista Casaviento, El Club de la Serpiente, Gente emergente, poetassigloveimtiuno Letralia, Afinidades electivas, Katharsis, La tribu de Frida, La ira de Orfeo, Cráneo de Pangea, Revista Poesía, Insilio, entre otras.

Dos poemas de Eduardo Salazar


(Margaret Durow)

IX

Vi crecer el poema
desde su infancia
Lo vi arrojar piedras
despiadado
Lo escuché decir palabras soeces
y vomitar todos los versos del mundo.

Entonces se arrojó al mar
como muchos poetas hacen.
Gobierna cada estrofa que escribo
Se pasea por todos los idiomas
-habla cada uno de ellos-
y nos comunicamos
A través del aire, de la tierra, del fuego
nos entrega la sustancia eterna
de la que nos alimentamos.

Aunque a veces golpea duro
Nos presenta el mundo
y lo que hay más allá de él
Y baila de manera frenética
Entre los versos que escribimos.
Por eso, vi el poema/ inmortal
sin edad ni signos de vejez
Burlándose de todos los poetas del mundo
-de ti y de mí-
De aquellos que buscan su musa
sin saber que es él quien los gobierna a todos.


*


Arco-iris

Vivir en un soliloquio
En pleno verano cuando las trampas
cabalgan con ganas de juerga…

-Que ese verso es extraño- dicen los expertos
y no importa porque ya nada importa
O importa poco de lo que debiera importar
el uso de los verbos como niños que juegan en el recreo
/Y persiguen la estela que deja un colibrí
-una sonrisa detrás de los ojos-
Porque pensándolo bien sí importa
Para poder ser colibrí o arco iris o sonrisa
primero hay que cabalgar largo rato en valles desconocidos
y encontrar la paradoja de lo que es la vida
O su parte más eufórica llamada felicidad.


Eduardo Salazar (Mérida, 1986). Estudiante de Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la Universidad de los Andes. Ganador del concurso de poesía Digecex de la Universidad de los Andes, 2015. Participante del Proyecto audiovisual Altavoz. Poemas publicados en Canibalismos. Blog: poesaliteraturayalgoms.blogspot.com

Tres poemas de Jhensy Lucena

(Alejandra Remón)

Cadencia del beso nocturno

Somos un encuentro polifónico
resultante de la tragedia nacional.
Enarmónico choque
entre tu mano y la mía
recorriendo los esteros
de esta ciudad.


*


Es culpa de la noche

"Apilé botellas hasta que fueron las seis
tú callas todo, ya lo sé".
Diego García

Si la brisa me despeina
entonces escribo,
si me supera el alcohol
entonces te escribo.
Cómo no escribirte textos
referentes al amor
cuando es de noche
si tengo tus besos tatuados
en el espacio existente
entre mi oreja izquierda
y el cabello.


*


Las calles se están quedando solas

También te vas
también te fuiste
también te hirieron

Más las colas
para sacar “el carnet de la patria”
en domingos soleados
que parecen despejados
y serenos.
Han sabido bien cómo simularlo
he optado
por no hablar con nadie.
Aquí
ya todos carecen
de pasivas entrañas
uñas limpias
rostros felices
o voz.
Mientras tanto,
en las avenidas principales
niños perros buscan
entre desechos
algo que sirva
para silenciarse las tripas
pero solo logran silenciar
sus bocas
con gusanos.

Con los pantalones rasgados
me marcho
todas las tardes
de mi casa
con los pantalones rasgados
todas las noches
llego
exhorta
en acontecimientos locales
causantes, en gran medida
de mis desequilibrios
internos.

Las calles se están quedando solas
                                               So-la

También te vas
también te irías
también te hirieron.


Jhensy Lucena (Carabobo, 1992) Licenciada en Educación Integral e instructora de piano. Compositora, vocalista y tecladista de la banda El Café de las Seis formada en El Tigre – Anzoátegui. Uno de sus textos salió en la edición impresa #2 de los Prints de ERRR MAGAZINE (2015). Algunos de sus textos han sido publicados en las revistas virtuales Sorbo de Letras y Digopalabratxt.

Nueve poemas de Jorge Javier Romero

(Lorien Sequera)


Dondo-yaki

Estallan las moléculas de oxígeno en la sangre
Las palabras que de alguna manera
se relacionan con el cuerpo
Estallan las luciérnagas con gasolina
Las cabezas de los científicos
de los poetas, los muertos por idolatría
Los juguetes de los idiotas
y de vez en cuando
las estrellas aunque
no nos guste esperar
para reconocer
el estallido

Estallan las sociedades
y los planetas se emancipan de su tarea:
ilustrar las venganzas del universo


*


Periodicidad (I)

En lugares efímeros no hay accidentes
no hay vaticinios
Los reflejos son creación y puente
Así, escondidos, los delirios
son variables transmutantes
del sonido al agua
-gestos inconclusos-
No poder dormir
tiene que ver con el instinto
De cuando en cuando
algunos
quieren de vuelta
sus palabras
como las dijeron


*


Las esquinas

Un niño juega dentro
aprende la lengua de los insectos
No tiene que crecer
ya hay suficiente vida en el suelo

Desde la terraza
sólo puede ver las esquinas de afuera
las que apuntan

Baila en vestido
Esta es la obra improvisada
Cubre las huellas, vuelve a respirar

Recuerda que al salir debes cargar los escombros de esta isla


*


Plutón

En dunas sin viento
En la ciudad de Tokio
En el viejo televisor de tu infancia
Todo es tan grande

El hielo empieza a arrastrarse

En tu cama todo vuelve a empezar
Bajo las sábanas un cometa siempre aparece


*


Desastres naturales

Hay animales más salvajes que la noche

En los reflejos que se forman
sobre las superficies finas de la tierra
encuentro una
antigua herrumbre
preparando el cuerpo
para actuar como fósil

El campo está maquillado para la guerra

En los desbalances temporales
surgen las grietas
catalizadoras de significados
Visiones absorbentes
de la historia


*


Los mitos 

Los mitos irradian la mejor interpretación
del tiempo, la sonrisa próxima
de individuos serenos
ante la ruina de las premoniciones

En la profundidad del mito
hay siempre espacio
para las dudas ajenas, para
trazos que auguran
sólo terribles distracciones

Antes de que el mundo fuera grande
las mentes insaciables
preferían no corregirle nada a los sueños



*



Acabar con la infancia

Puedes disfrutar
de un café, una taza de cereal,
del espacio oscuro y frágil
entre la frente y una bolsa
de papel

En el disfraz también
te distraes
Piensas en figuras de juguete
Generación de luces tristes
Personajes que dejamos de interpretar
hace mucho tiempo


*


Simbiosis

En época de lluvias no sólo
caen los troncos de los árboles enfermos
Caen sus parásitos
Empiezas a pensar qué te trae a estos suelos
Qué sacrificios tendrás que hacer
para obtener el cariño de la gente

Fallamos en reconocer
accidentes como coartadas

En el desayuno las noticias:
Desastres naturales
Viandantes que hablan solos
Asesinatos que no responden
a los ruidos que estábamos esperando
para devolver algo al mundo


*


Lautaro décimo quinto

Sabes poner distancia entre ojos y realidades
aunque este es un camino de años

Tienes miedo de caminar por la ciudad
pero no pasa nada si piensas en
plantas medicinales,
sentimientos enredados en cortinas
o películas para robots

Es posible que de los robots
surja una nueva conciencia
Es posible que con un nuevo desconcierto
surja un nuevo dios
Es posible que desprovisto de adoración
ese dios exista por sí mismo

Es posible que al final
pueda enseñarte
cómo tomar una fotografía
sin comerte la comida de la historia


Jorge Javier Romero (Caracas, 1993). Es matemático y escritor, autor de los poemarios Nadie se está quejando (2015) y No más preguntas (2017). Formó parte de Amanecimos sobre la palabra. Antología de poesía jóven venezolana (2017). Edita el blog de cine El tren en marcha.

Ocho poemas de Giovannina Rodríguez Torcate

(Alejandra Remón)

“Será llegar al sitio donde partimos
y conocerlo por primera vez”
T.S Eliot.

Cuando la muerte llega
no son los relojes súbitamente anunciando el frío
es más cercano al silencio
hallar en las paredes del corazón
todas las voces anunciando una canción que en el fondo conocías
susurrando la mano de la mujer que amas y te ama
sumergirse en el líquido amniótico de los días
sin saber de ausencias
jamás.

*

Guerra

Ponme la piedra
que yo
la reviento. 

*


La mujer escribe

Por aquí han pasado incontables viajeros
el alma ondea
una hoja de papel en blanco
sin deber
certeza
a nadie. 

*

Todos bailan

Parece tan fácil
yo te veo y me detengo
mientras,
todos levantan las piernas
giran las caderas
y alzan en vuelo los cabellos.
todos bailan. Pero yo no amor,
ante tus ojos se me secan las piernas
y la lengua
me tiemblan las manos
y mis acciones son carentes de ritmo
se me encienden los ojos
la garganta se hace candela
ante esa boca
suspirar es hacer piedras
todo se silencia
y bailan
pero yo
                   no
yo no amor
                   no bailo
no. 

*

Te vas

Con la cuenca de los ojos
sembrada de semillas nuestras.

Una ama también a criaturas que no existen
como se ama los versos rojos
para esconder las heridas
en las hojas del río.

*

Prisma

Hay una extraña despedida en lo que permanece
la poesía tiene un color emocional
para fingir que la tarde pisa fuerte
y así
         será
                 el fin.
*

Poesía para no morir
A Ana Cristina Bracho 
Empaqué de poemas la fonda 
estiré con gracia el país que soñamos
reventé la fuerza
por empujar de más.

El papel es una bandera que ondea con fuego

de lo único que podemos salvarnos
es de no morir
a favor de la poesía. 

*

Noches de producción
”Nunca en la vida encontrarás un gato más perro que yo” 
Chino Valera Mora 

Esta viste ser una noche productiva
amo las noches productivas
porque en ellas
apareces en todas las esquinas
simulando ser un gato
estiras las patas como buscando hacer rehén mi nostalgia
y te enrollas
y haces bolas mis recuerdos
entonces deslizas la cabeza a la puerta de mis manos
y esperas el arado de mis dedos.

Me gustan las noches productivas
porque puedo hacerte en cada sombra
pintar la muerte de azul con tu boca.

La noche es una ventana
y al nombrarte se abre. 


Giovannina Rodríguez Torcate (Caracas, 1989) Poeta, comunicadora social, promotora cultural, bloguera y productora. Fundadora de los Colectivos Culturales "El Cuarto de los Duendes" y "La Peña del Aljibe de la ciudad de Barquisimeto". Su trabajo poético ha sido reconocido en diversos festivales de poesía de su país y en el extranjero. Ganadora del 3er Lugar en el Concurso "Hugo Chávez Esperanza y Poesía" (2015) de la Misión Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la Oficina de las Naciones Unidas con sede en Ginebra. Su trabajo se encuentra en diversos portales literarios y ha sido interpretado por cantautores venezolanos.

Dos poemas de Mariana Antúnez

(Dara Scully)


Cavidad Torácica

Mi cavidad torácica es estrecha como un ataúd
y en su minucia sueña con la amplitud de una pradera.

Mil tristezas se aglomeran en ese espacio
una sobre la otra
como si disfrutaran del confinamiento compartido
y con gracia bailan sobre mis ruinas
ilesas, inmortales, impávidas.

Cada respiro despide polvo de vidrio en su forma más pura,
sus astillas me desgarran la garganta en cada trago
y me ahogo en un ronquido laborioso, gutural.

Un nenúfar floreció en mis pulmones
Pero asfixiado se secó para no revivir jamás
Mi felicidad, igualmente efímera, murió con él.


*


White curtains

Quiero una casa con ventanas
grandes y siempre abiertas
con cortinas blancas y largas
que toquen el piso
y se mezan con el vaivén del viento

Quiero un gato blanco que haga juego
que se duerma en el marco de esa ventana
siempre abierta y limpia
y que se coma mi carne una vez que haya muerto


Mariana Antúnez (Caracas, 1981). Licenciada en Idiomas Modernos, Mención Traducción por la Universidad Metropolitana. Actualmente, se desempeña como traductora en una firma privada.

Aymara Infante, cuatro poemas de «Despertares»

(Michael Howard)

La luna degastada
           posa sus heridas
                       en las gotas de mi espejo

*

Ante tus vestiduras
           discuto con lo común
no te encuentro allí
              donde la risa es incolora
               las palmadas son traición
te quedaste en el lugar que te inventé

*

Está piel dorada
              transgrede el canto de los azulejos

*

Tu silencio
           destituye la soledad
            líneas y artificios
                        te orillan en la sonrisa


Aymara Infante (Caracas, 1981). Poeta y ensayista. Ha publicado algunos de sus escritos en el papel literario “PEZDEPLATA” y el suplemento literario “Criba”. Fue ganadora del tercer lugar en el III concurso por una Venezuela literaria en homenaje a Rodolfo Santana (2013) y participó en la Antología poética venezolana siglo XX (2012).