Dos poemas de Mariana Antúnez

(Dara Scully)


Cavidad Torácica

Mi cavidad torácica es estrecha como un ataúd
y en su minucia sueña con la amplitud de una pradera.

Mil tristezas se aglomeran en ese espacio
una sobre la otra
como si disfrutaran del confinamiento compartido
y con gracia bailan sobre mis ruinas
ilesas, inmortales, impávidas.

Cada respiro despide polvo de vidrio en su forma más pura,
sus astillas me desgarran la garganta en cada trago
y me ahogo en un ronquido laborioso, gutural.

Un nenúfar floreció en mis pulmones
Pero asfixiado se secó para no revivir jamás
Mi felicidad, igualmente efímera, murió con él.


*


White curtains

Quiero una casa con ventanas
grandes y siempre abiertas
con cortinas blancas y largas
que toquen el piso
y se mezan con el vaivén del viento

Quiero un gato blanco que haga juego
que se duerma en el marco de esa ventana
siempre abierta y limpia
y que se coma mi carne una vez que haya muerto


Mariana Antúnez (Caracas, 1981). Licenciada en Idiomas Modernos, Mención Traducción por la Universidad Metropolitana. Actualmente, se desempeña como traductora en una firma privada.

Aymara Infante, cuatro poemas de «Despertares»

(Michael Howard)

La luna degastada
           posa sus heridas
                       en las gotas de mi espejo

*

Ante tus vestiduras
           discuto con lo común
no te encuentro allí
              donde la risa es incolora
               las palmadas son traición
te quedaste en el lugar que te inventé

*

Está piel dorada
              transgrede el canto de los azulejos

*

Tu silencio
           destituye la soledad
            líneas y artificios
                        te orillan en la sonrisa


Aymara Infante (Caracas, 1981). Poeta y ensayista. Ha publicado algunos de sus escritos en el papel literario “PEZDEPLATA” y el suplemento literario “Criba”. Fue ganadora del tercer lugar en el III concurso por una Venezuela literaria en homenaje a Rodolfo Santana (2013) y participó en la Antología poética venezolana siglo XX (2012).

Selección poética aleatoria, de Gabriela La Riva

(Marina Milá Figueras)

Krishna, te imploro que laves mi corazón y seques la fuente de mis lágrimas. Mi cuerpo físico ya no se halla en éste plano, quiero transfigurar otros niveles sagrados. Despliega las articulaciones doradas dentro de mi columna, eleva mi conciencia, abre las puertas...


Las sendas olvidadas

Las moscan caen en la leche
atraídas por la miel que endulza ese líquido
ordeñado antes del alba,
las tontas se ahogan sin que nadie las salve

El viejito, entretenido
se arrancaba los pellejos de la nariz
quemada por el inclemente sol paramero
él no sabe de protestas, de guerra económica

Y mucho menos de que asesinan
y detienen gente
por exigir sus derechos humanos.
ignora también para qué le sirven a él

Tampoco sabe de los muertos diarios
que caen en protestas
y los aumentos de la criminalidad
en las dos últimas décadas

Tal vez le impactaría saber
cuántos menores de edad fueron asesinados
porque nunca han votado
y menos una opción electoral transparente

Hasta le abrieron el pecho a jovencitos
por donde se fueron volando sus golondrinas.
acribillan sin piedad
secuestran y desaparecen a seres por arte de magia
- “dispara primero, ni preguntes después” es su nuevo lema-

Los perritos delgados y peludos
están acostados en el jardín,
tiemblan de frío
pero todavía ladran a gentes extrañas

El radio apenas sintoniza
murmullos confusos
Saturnino, a veces escucha en la sierra
el llanto olvidado de los nativos

Pero no puede oír
el dolor de las familias
y los gritos de horror
por la sombría neblina envenenada

Hace un tiempo ya,
el vecino más cercano
llevó unos forasteros con Saturnino
decían que cumplirían todos sus deseos

Aún espera por esos susodichos milagros
que dijeron provendrían de un hombre zambo
pero ya está muerto,
y los cadáveres no cumplen promesas

Queso de chiva ahumado, arepas de maíz
cafecito de granos rústicos
que saturnino muele, al ritmo del corazón
sin prisa, como el tiempo en los caminos abandonados

El viejo, tampoco sabe que hay dictadura,
otra vez…
a nadie le importa que tanto conoce saturnino
si él lo ignora, nunca pasó ni pasa… nada.


*


Nómada, sin destino y una con el viento

Loros silvestres
pelean por una fruta
entre sus dos picos punzantes
en lo alto de monstruos fitomorfos

En una orgía tropical
arriba de pinos y palmeras,
las nubes violáceas/azuladas
tornan el rostro descarnado de la muerte

Y quiero ser buena…
pero no se puede bajar la guardia
en este país de lobos hambrientos
mi caballo azabache está siguiéndome hasta el final del infierno.


*


Fragmento 1929

¿Dónde están mis amigos?
en horarios ajenos,
a kilómetros laberinticos de aquí
huyendo hacia otros soles, mares, montañas, aromas, gentes.

¡Ustedes me están matando!
con su distancia…
que sus espíritus guías,
cuiden los caminos

Ya no sé si los veré de nuevo, algún día
sus rostros,
ahora son imágenes estáticas
y voces interrumpidas por tempestades tropicales

Ya solo soy un pájaro
que canta silencioso a la muerte,
con los ojos huecos, devorados
por los segundos del universo

¡Ustedes me están matando!
en esta ciudad, ahora solo vagan los fantasmas
delirando, gritando, susurrando
las carnes que habitaban
-y volaron sin despedirse-


*


El grito de los encadenados Sobremodernos 

Las golondrinas
cantan en las horas liquidas y nubladas
sus nidos son misteriosos vientres estelares
son los ojos de dioses desconocidos

Poseen rubíes exóticos que abultan el pecho
custodian las almas en el puente
de quienes emularon el vuelo
en caída libre.


*


Riachuelo granate 

Ser madre,
es servirse en la mesa de una práctica antropofágica
abrirse las venas para que otros beban
pero estar seca durante milenios

Un destello
en la extremidad de luciérnagas
que alumbran los caminos oscuros
en las montañas a la distancia.


*


Camafeo craneal 

Los cabellos rojos de una mujer contorsionada
con el pájaro gritando, atascado en el tórax
huyendo del gato francés de Sylvia Plath
y el espectro gritón de Munch

Y todos los hombres aúllan en la calle
ofreciendo café negro cerrero
con una calavera de azúcar
para mitigar las ausencias
La guerra es el infierno
vida, muerte, tiempo, eternidad
y el reciclaje de antihéroes cadavéricos
con el rostro azul escarchado por la tempestad

No puedo salvar el mundo con fantasías
la poesía no te salva de un disparo
pero si sobrevivirá entre las ruinas de la humanidad
en el renacer del fuego y barro,
-el éter y las fuentes liquidas de tiernas civilizaciones futuras. -

Gabriela La Riva (Mérida, 1986). Historiadora del arte, escritora y actriz teatral. Recientemente culminó con todos los requisitos académicos para graduarse como Licenciada en Letras mención Historia del arte en la Universidad de los Andes (ULA-Mérida). Su compromiso con el arte ha sido activo, amplio y diverso, principalmente desarrollando actividades en las áreas de gestión cultural en festivales, bienales y simposios de arte contemporáneo, fotografía, teatro, cine, música, arquitectura, entre otros. Del mismo modo se ha desempeñado en medios de comunicación radiofónico y digital. En el presente, continúa participando en recitales poéticos, dirección, producción y edición audiovisual, exposiciones, ponencias en jornadas de la Facultad de Humanidades y Educación (ULA), perfomance y colaboraciones relacionadas con producciones artísticas, audiovisuales, literarias y teatrales. Publicada en páginas web de divulgación poética en Argentina, Chile, España y Venezuela. Ganadora de las VIII Jornadas de Investigación y Creación Literaria 2016 en la mención Ensayo por la Universidad de Los Andes.  Blog: elvinosederrama.tumblr.com

Cinco poemas de Resquicio fórmico, de Irán Infante

(Juana Gómez)

He desgastado el cadáver que soy
             apilando hojas derrotadas
                         al borde de tu transparencia
Vacíos sin edad
            Que ladran sobre mi piel insomne


*


Abro mis venas al fracaso
             y aún no sacio el dilema de estas voces
                        que vibran con la muerte


*


Tu máscara es una aguja enrollada en las venas
             un arrumar de mediodías
                          disueltos en el silbido del cosmos


*


Asumo esta sed de muerte
con la ebriedad de los pájaros
y océanos oblicuos
llevarán mis restos
           al fondo de tus ojo


*


Me agoto en cada palabra
             con la esperanza de la desmemoria


Irán Infante (Caracas, 1981). Poeta y narrador. Ha publicado algunos de sus escritos en el papel literario “PEZDEPLATA”, el suplemento literario “Criba”. Cuenta con los libros Delirios nocturnales (2011), Epitafio nocturno (2012), Ad Noctum (2013), Resquicio fórmico (2013), ANGST (2013), DØD (2014),  L (2014).

Dos poemas de José Manuel López

(Edie Sunday)

I
Existe un lugar frente al cielo
donde el viaje posa su báculo
Y funda la nube que enciende todos los escondrijos
hasta estallar
Respirar.

Hay un sitio frente al cielo
Donde los pactos no tienen nombre
Y la flor de Liz
armoniza árboles disecados

Tiene una grieta tras el arco de la fertilidad
Hojas caen recordando el verbo
que se estrella contra la pared.

Existe un color que se borra en la mentira
del sinuoso barco
Como el nombre del chamán que se repite
y se repite
al igual que un mantra tecnicolor

El verbo estrella y el chamán
busca una luz transitada en el horizonte del olvido
La cicatriz persiste
continúan las nubes de ruido
sobre las grietas de un campo húmedo.
Y todas las galaxias hablan.


II
No  termino de comprender
el ruido que produce las entrañas del ángel perdido
en su propia destrucción
Tampoco comprendo el odio
que se incrusta en los amantes soñados

Solo la inercia
prende una vela en los ojos del bardo
que destella sobre el amarillo de los días.

Solo el ruido revela
las canciones olvidadas
que tallan la memoria
Solo el ocaso entiende la seña
del colibrí enterrado al fondo del bosque



José Manuel López (Mérida, 1990). Poeta y Músico. Profesor de la Universidad de los Andes. Ganador del Premio de Poesía Gelindo Casasola, en el marco de las Jornadas de Creación Literaria ULA-2010. Su libro La Liturgia fue merecedor de la primera mención honorífica en el premio DAES, (2014). Las Plaquettes: Sinestesia Disonante (2012) y Réquiem (fragmentos) (2013) por los Poetas del 5 Editorial (Santiago de Chile). Es co-fundador del proyecto de difusión poética audiovisual: Altavoz. Administra el blog monedaagrietada.blogspot.com 

Tres poemas de Leonardo Alfonzo Amarista

(Eben Goff)

Escribí este poema para que vivas, incluso si la gente te olvida

La cualidad transgresora de mi cerebro
por ir armando un complejo modelo de tu cuerpo
e ir nombrando cada parte como si la biología
no hubiese sido una ciencia verificable.

Si cada uno representa un plano de universo
podría formular el origen del amor, contigo,
al conocerte, sin más, solo tomando como fuego
tus mejillas iridiscentes.

El espacio sigue componiendo tus extensiones
para abarcarlo todo como de costumbre
en cada dirección que he emprendido,
siempre nueva, a punto de conocerte,
sabiendo que eres tú.

Nos enamoramos distinto cada vez de otras rocas,
siluetas, botas, sin perder el instinto de servirles,
de sacarnos un cuarzo desde dentro
y mostrarlo cada noche para mejorar su descanso.

Pero no fuiste objeto ni te llevaste lo mejor de mí,
tan solo lo congelaste, hiciste lo que quisiste
sin retirarte del todo, aprendiste de las chicharras
a dejar tu armadura de lado al cantar tu canción final,
esa que sigo repitiendo hasta convencerme
de que a pesar de recrearte, sí exististe en verdad

y aun deambulas por ahí.

*

Mantener fuerza

Somos la sombra de lo que no podemos ver
y aun así, para ti, no es suficiente
has querido volver de los Areópagos
o de otros destinos más modestos y reales,
sobre todo porque te gusta ser el consentido.
Pero las banderas brillantes
se han izado donde la sangre es combustible
no queda más sino dejar caer los impedimentos
e inflamarnos libremente, sin áreas de humo restringido
espero que mis constantes desvaríos
no permitan que me aleje de los puertos y sus distracciones
pero si descarten la memoria incómoda
esa que no permite degustar el ceviche.

Ya no se puede pronosticar el final del viaje
no hay tal, a pesar que las bacterias y otros organismos
sobrevivan, morirán de altas o bajas temperaturas
pero ahí sabremos que habrá valido la estadía
permanecer ya no más en un bucle.
Así reza el andamio porque habían limpiado el cristal.


*

Charcutería 

Persigo lonjas de jamón de cerdo desde pequeño
porque son las más sabrosas. Su sabor es más intenso
cuando el cuerpo se pliega en partes,
así fue como aprendí física de amateur.
Como todo lo anterior y lo subsiguiente,
que fue por analogía, por comparación a la Descarte's.
Por culpa del famoso tocino me había viciado con las marcas de carnes frías
y Maite Delgado era muy hermosa en la televisión.

A través de mi desarrollo permanezco fiel a mi gusto,
porque algo que se quiere sin ser consiente no solo lo dejas,
aunque se deba sonreír con poca frecuencia después.
Así, a veces, creo que el Estado ha querido separarnos,
contra natura, de lo que siempre quisimos.

El jamón se ha vuelto severo y adopta una postura ante mí:
quiere que me supere, sabe lo que debo hacer para recuperarle,
para no verme derrotado ante una pared de miradas pintadas,
para no tener que fingir gusto deshonroso con el fiambre.


Leonardo Alejandro Alfonzo Amarista (El Tigre, 1994). Licenciado en Administración de Empresas, forma parte de la Antología “Amanecimos sobre la palabra”. Cuenta con poemas e historias reposando en el taller y algunos sueños de libertad.

Nueve poemas de Ivette Molina

(Dale L. Popovich)


Poema Uno 

Estar muerta
creerse medio viva

Los suspiros son escasos
les falta el aire para nacer

El cuerpo pide muerte
y se deja caer

La mente viaja en paisajes y laberintos
de lirios y orquídeas
Danzan, hay brisa, hay mar,
hay palmeras, hay salitre

Estar muriendo y creer que se medio vive;
naufragan los lirios, se hunden las orquídeas;
Caminar es una tragedia cotidiana y antinatural
Se desmiembra el ánimo
Duele respirar

No sabía que yo, era muerte. 


*


Poema dos 

Alma: 
          (7:00 AM)
Sabe que el cuerpo
está moribundo
se aferra al aire
quiere fotosíntesis
Tal vez hoy
las canas tengan piedad

Cuerpo: 
             (3:00 PM)
Se aferra a la tierra
al polvo
No es lo mismo estar sobre el suelo vivo
que regado debajo de él

Alma:  
            (12:00 AM) 
Esta noche es más oscura que la de ayer
más fría
Tan fría como la enfermera
que deja al cuerpo flácido y enfermo
pagando penitencia sobre una bacinilla
llena de orine y mierda.


*


Poema tres

Escapé de la última noche
la noche más larga y perfecta

Me solté antes de que su ocaso
me arrastrara y consumiera en el fondo
de su oscuridad acuosa;
        Ese reloj de arena no era mío, madre

La marea alta se recoge
llevándose todo lo que encuentra
vivo o muerto

Flotar
Se va el reloj de arena hundiéndose
como un tesoro del mar
Flotar;
La naturaleza así como (un) Dios
no hace acepción de personas


*


Poema cuatro 

La oscuridad de esta sala me consume
como un enigma no planificado.

La soledad reposa tierna entre mi brazo y mi pierna;
Hay una cama al lado, no sirve
está vacía pero más allá
en la cama que sigue hay otro corazón
que consumiéndose por la misma oscuridad

Nadie planifica hundirse en los enigmas de la muerte
No de ésta manera donde el reposo agita y molesta

El tirro que mantiene la aguja en mi vena me irrita la piel
     (Mis brazos parecen una cruel ficción al mejor estilo de trainspotting)
El oxígeno me irrita la nariz, revolotean los malestares
como las moscas encima de un animal muerto;
distraen la mente y desvían su curso creativo de un posible y frágil naufragio

La sala está llena pero la cama de mi derecha está vacía
es lo que tengo más cercano a un paraíso
Es mi paisaje
mi escape
Silencio que no quiero romper
Ausencia de las cosas que ya no me importan
Es la oscuridad de las dudas
un enigma no planificado


*


Poema cinco

La fe parece un refugio sensato
Para un cuerpo desahuciado
       (Alabaré Alabaré;
       Miedo viola convicción)

La existencia de Dios
Resulta coherente y poco discutible
Cuando la muerte parece estar entusiasmada
En llevarte a su morada
       (Si hubo pecado solo Dios lo perdona)
       (Tibio te vomito)
Así de frágiles somos
así de falsos nos vemos


*


Poema seis 

El sufrimiento es inevitable
así también la alegría;
en un mundo tan bastardo y tan hedonista
cada uno coexiste con su madero mesiánico, áspero
                     (Las azucenas no tienen callos)
Bailamos espalda con espalda
nos ignoramos:
Sobamos la fértil pesadumbre mientras
la sombra agoniza

                       (El silencio del infortunio se tapiza
                       con papel moneda)

Tener conciencia de las gotas
que pesadas borbotean en el horizonte de las pestañas
es desgracia épica:
No se disfruta de la alegría propia
ni se sufre con esmero
la desgracia ajena.


*


Poema siete

Decidimos vivirnos en la soledad de los aires
Me comí tres veces la saliva
Amanecí dulce en la livianez de tus brazos
Cruce la sala y la intemperie de tus fondos
buscando la lágrima amarga que anoche
susurró miedos a mi pecho

Solo la sal en el fondo de tus ojos
derrumba la ominosa quietud de tus labios


*


Poema ocho

Soy otoño,
me vuelvo invierno

Muerte:
Simple, natural
         Cosa cotidiana
         genuina, fluida

Alguna cobardía colectiva
atribuyó a la noche el ocaso de las cosas;
Para mi morir es algo propio del día
de la luz:
La muerte destruye las sombras
revela
evoluciona
Es ligera
sumisa
gotea libertad

Viene el otoño
anuncia "la ida" que se prepara para el invierno
Luego
todo renace
menos nosotros

Yo quisiera saber
en dónde me vuelvo primavera


*


Poema nueve

Dicen que la tristeza se va a los pulmones
Si me lo preguntan
yo creo que sí:
                     
                                 -Toma aire-

Se escucha un suspiro
es su aullido
desgarrando los bronquios
arañando la pleura
inundándola con sus lágrimas
y en el clímax de su llanto
una tos seca la golpea

Dicen que la tristeza se va a los pulmones
yo creo que sí;
Por eso nace el suspiro resignado

Se necesita agua para poder ahogar:
inunda los pulmones
inunda la pleura
Cópula al aire jineteándolo
bota su último aliento
es ahí donde nace el suspiro abnegado

El alma no está en el pecho
pero el alma entristece
entre pecho y espalda.


Ivette Molina (Caracas, 1983). Diseñadora gráfica y artista plástico. Como diseñadora ha sido reconocida por su trabajo en varias oportunidades. Ha participado en distintos recitales y eventos culturales en la Ciudad de Valencia-Edo Carabobo como patrocinante, organizadora y también como exponente. Actualmente reside en Buenos Aires.