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Mostrando las entradas de junio, 2017

Siete poemas de "El Cielo Cotidiano" de Alberto Hernández

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Hoja del tiempo

uno dice puerta y comienza un irritante murmulo. La palabra es sólo el momento de colocar la mano en la madera y sus relieves, y la muerte, asignada al hombre, detiene las imágenes de viajes por la Francia venérea y estrujada. Una puerta podría ser el final,

el tropiezo,
ese símil de exilio que sólo ocurre una vez mientras los pájaros anidan plumas y huesos en los salientes de las azoteas.

sólo la sombra dice de quien se estaciona en la noche bajo la alargada sílaba. Más allá, donde el sopor no tiene carne, está la mujer que ayer nomás legitimó el silencio.



Bestia de superficia

Ya nada detiene la violencia o la sumisión. Los animales
extrañados estudian las poses, los alardeos. Trajes de toda
certidumbre, sombras y aguas, relentes y polvaredas:

-una vaga calamidad baja por los ojos de una bestia que
vuelve del deshielo, trae entre sus plumas libros y enseñanzas
olvidadas por los más antiguos

en esta ciudad nada de lo que ellas traigan nos interesa



Hendija

En la Mancha ha…

I, de Mar Guerrero

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¡Ah! El infinito egoísmo de la adolescencia  el optimismo estudioso: ¡Cuan lleno de  flores estaba el mundo ese verano! Los  aires y las formas muriendo… 
Arthur Rimbaud

I Ven.
Ven, el cielo ha aceptado su derrota.
Ven, mi alma se mece entre los árboles.
Ven, es verdad que estoy hecha de hogueras.
Ven, hombre de tiza, deja que la lluvia te borre conmigo.
Tengo una voz atorada en los párpados y no se cansa de pedir auxilio.
Viene tu cabellera y es multiforme.

Las nubes son tan frágiles.
Escribo porque tus gritos se han vuelto cicatrices, escucha cómo crepita lo que escribo, ¡Ay! siento el cuerpo como una antorcha, este es mi primer abismo, tejo las calles con mi soledad, es tan triste. ¡Ay! Tengo los ojos vacíos dispuestos a llenarse de atardeceres. ¡Ay! El aire se está llenando de ojos, ojos que brillan desnudos por la noche. Me rodean las paredes rotas, los bares sucios, hombres ojerosos, restos de comida, ven, conserva en un frasco lo que soy ahora, no te demores en guardar mis pálid…

Llevo un color de búsqueda, de Cristina Elena Pardo

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Llevo un color de búsqueda de fugitiva            un  color que  se trasluce cuando cada mañana hablo  con  la mancha cada  cada  mañana ¿es ese el color  de un sueño una gotita negra         se  resbala cuando en las mañanas te  pregunto 
yo llevo  un color entre mis dedos un líquido  de  ser  más  transparente             de fugitiva yo  la que busca  la que encuentra  la que se  resbala en el instante en que la luz  explota un cristal cada mañana un líquido  de  ser la mancha cada  cada  una ¿cuál es el color  de la gotita  ahora encuentra y rompe 
el cristal 
                        yo llevo un color  de búsqueda gotita  negra que  refleja.
~ Cristina Elena Pardo ( 1993). Estudió Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid y un Máster en Literatura Hispanoamericana en la misma universidad. Actualmente es estudiante de doctorado en The Graduate Center – The City University of New York. Sus poemas han aparecido en diferentes revistas y medios digitales como Triada Mag…