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Tres poemas de Maily Sequera

(c) Sarah Herranz


El último poeta

el último poeta
                será de hojalata o tendrá branquias
pero, sin duda alguna,
                             no nacerá humano

el último poeta
                no tendrá madre, no tendrá padre
                no tendrá patria, no tendrá dios
                                 nadie a quien rendirle pleitesía
                                 ninguno que le esté sacando cuenta

así que matará vivos con sus propias manos
                          y auxiliará hembras cuando estén pariendo
no esperará el cielo
no temerá infiernos
                                 hará lo que un poeta sabe hacer
                                                                                sin mucho alarde



el último poeta
     sabrá quién fue violeta parra
el último poeta
     sabrá quién fue marilyn Monroe
            y le será completamente indiferente
              quien nos parece más o menos heroína
porque él
              sinceramente con la vida
quisiera haber dormido con las dos

lanzará cada televisor por la ventana,
              se disculpará diciendo: le excuso sus tonterías
y si un día la idiotez deja de ser la excusa de la angustia
el último ni gritará cuando le corten las manos

el último poeta
                será un dandy y un socialité,
el último poeta
                será buda y misionero

el último poeta
nunca hará poemas
                               | siempre respetuoso ante la hoja en blanco |
sabe que no existe idea más absurda
_que el orden que han dado al alfabeto
pues flor no se escribe con un trío de flacas consonantes
                                   _junto una gorda oscura, como diciendo invierno

el último poeta
   aprenderá un oficio,
                  una labor de verdad | que de trabajo |
                   que se pueda demostrar ante incrédulos expertos
                   quienes le inviten a bailes y cenas elegantes,
                               le den placas doradas, un apretón de manos
                                y una colección de divertidos prefijos
no será soldado
ni jardinero
                     él se ocupará de asuntos importantes
no se valdrá del sentimiento ajeno
para convencer con subjetividades

él último poeta
     reirá con nuestro esfuerzo
el último poeta
     sabe que nada está muy claro
y que si se ocupa un poco por los vivos
                               es porque serán los muertos del mañana  


*


la sobreestimación es un accidente en el que recaigo

la sobreestimación es un accidente en el que recaigo
no te dejo un rompecabezas de sintagmas
es así
he querido como un gato
como un perro
y amé

yo puedo recuperarme de todo
menos de ese dolor en el pecho
es lo que me va a matar a los setenta años
y tengo derecho a esa muerte
la buscaré como si fuese la última semilla

tuve esa pobre certeza
mojando las manos treinta minutos en el fregador
porque me acuerdo de lo que tuve
una vez cada vez
y me aterroriza el avance de la vida

aunque no hay necesidad
por lo menos ya no me interesa
vivo flotando y ya no vuelo
me conformo con despellejarme
porque este oficio es toda mi locura
un amante que no se aburre
que no envejece
que te da nervio
eternizando tu propia pornografía

soy radical:
la sobrestimación es un accidente en el que recaigo

la gata
la perra
la mosca que fui enamorada de ti
todas te extrañarán la vida entera

pero no hay teoría del amor posible
no la tengo
ni la quiero
sobre todo no me interesa entenderla
no soy Osho
me vale mierda

nadie necesita ese drama
necesitamos coger y pensar
pensar en otra cosa que no seamos nosotros
claro
sin dedicar la vida a enloquecer a otra gente
a odiarse por puto
digo no vale la pena
quédate si quieres quedarte
y si no te largas
no pasa nada
lo maravilloso es un momento
puedo vivir con eso
no hay por qué obsesionarse
digo con la eternidad
no hay por qué
no nosotros
que somos tan poca calma
y ya sin dientes de leche
no hay chance de resignarse ni acostumbrarse a nada

me acuerdo mucho de ti
cuando nos conocíamos
dijiste que eras feliz
que tu mujer era ella
me propuse demostrarte
que estabas diciendo idioteces de veinteañero
y por un momento
lo logré.


*


El privilegio de cerrar los ojos es que puedo escribir mejor

la paz no está tan mal después de todo
morfológicamente, simple:
paz.
Pe |a| zeta.
No puedes desfigurarla.
No es como un hombre enfermo que pintas cabalgando una moto.
La llamas tres veces frente al espejo del baño y no se manifiesta.
No viene por ti.
Pero deja nombrarse:
-paz no ¡shhh! Ni grito ahogado ni ¡bum! Ni ¡bam! Ni en clave de Sol ni en clave de
Fa-
paz, sin arrastrar la zeta con autoritarismo.
Paz, sin elocuencia, sin superioridad moral.
Fonéticamente, simple:
paz, paz, paz, paz, paz,
como todas las nalgadas a las chicas que amenazaron con violar.
Paz, con el casco.
Paz, al estómago.
¡paz!
La detonación.
¡paz!
A la cabeza.
¡paz!
Ramas muertas al asfalto.
¡paz!
La chispa del yesquero.
¡paz!
Latigazos de candela.
¡paz!
Un decapitado.
¡paz!
Un ultrajado.
¿hemos logrado, por fin, el socialismo
o democratizamos una violencia vergonzosa?
Coño, no
nos dicen que primero,
-yo digo que primero,-
logramos la paz.
¡paz!
Cerrando filas
¡paz!
Un cuerpo inerte que se va al piso.
¡paz!
Una foto.
¡paz!
La tierra que cae de la pala a la tumba.
Paz, el olvido del muerto y del vivo.
¡paz, paz, paz!,
son tres tragos
en los que el chino saqueado se bebió un frasco de lavaplatos.
Paz, la pistola en su cabeza.
Paz, la posible erección de quien prefirió humillarlo que matarlo.
Paz a quien miró a los ojos del usurero.
Paz a quien le gritó: ¡ladrón!
Me dice sonriendo un loco en su manicomio:
el hijo del chino | muerto de un infarto | ahora está en paz.

La pacificación puede ser silenciosa
hay que saber escucharla
paz, dos manos que se juntan para el rezo.
Paz, la que no se dice, la que omite.
Una palmadita en la mesa para imponer silencio
silencio de una familia que sostiene un delincuente
que no lo confronta,
que no lo detiene.
¡paz! [suena] cada plato de comida que le sirve a su malandro.
¡paz! [suena] el portazo, el alivio, cuando su horror se va a la calle.
Paz del pobre que resuelve sus asuntos diarios.
Paz si hay que comer.
Paz si no te preñas.
Paz si no te matan.
Si hay trabajo, si te pagan, si resuelves.
Eso es paz.
Paz de los miedosos,
del herido en cama.
Del muerto hecho un pendón.
Paz: un fondo de billetitos en manifestación espontánea.
Paz la de quien no se pregunta,
quien olvidó la raíz de la plata que está usando.
Paz, suficiente paz,
encontró en el cheque de su conciliación.
Paz:
una palabra que por la A no nada
de la sangre a la orilla.
Se hundió
ya no más



*



Maily Sequera (Maracay, 1984). Publicista y diseñadora, docente universitario, músico, poeta. Licenciada en Comunicación Social. Desde sus trece años usa la web usa la web como único medio para publicar su trabajo siendo sus blogs espacios donde expone su trabajo poético y de investigación cultural. Allí se encuentran publicados sus poemarios: El horizonte es una línea imaginaria (2007), Fuego Azul Fue.go (2008), Lecciones (2009) y Ahora que ya no se escriben cartas (2012); siendo éste último un blog que experimenta con videorecitales. Así mismo, participa en Acracia pour les porcs y Mi coño en verso como editora y escritora.

Comentarios

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+++

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recorrí todas las distancias
me comí todas las preguntas,
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apenas algo,
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Nunca fue suficiente
nunca han dado lo que doy
ninguna palabra desnudó mi silencio
ningún acto vistió mis palabras
y curó mis ganas rotas
y nunca cambia nada
si la condena habita ya las pieles
si nada queda de la noche
de los huesos sueltos
si el destino es romper.
Fluí hacia ti,
fluí, fluí, fluí,
y más allá de las paredes me he perdido,
a donde nada regresa
a donde todo termina yendo
Y cómo puedo esperar amor aún
si a mí no me han dado eso
si lo he corrido a llantos
si me ha arrancado la piel
hinchando como un muerto
mi cuerpo joven
si los deseos inocentes fueron carbón
a la hoguera de amores muertos
qué hago yo anclado a un cariño
¿ Y qué hago yo?
ofreciendo un fósforo
a todo el frío del mundo
¿Qué hago yo?